miércoles, 28 de septiembre de 2011

Los años pasan y la justicia en El Salvador sigue ciega

El 16 de noviembre de 1989 El Salvador se encontró con una noticia que, sin duda, hizo que el tiempo se detuviera  al escucharla.  Y no se trataba de una nota alentadora, sino  una de las peores  que se han percibido en la historia del país. 

Se trataba de la muerte de   los jesuitas españoles: Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Ignacio Martín Baró, Armando López, Juan Ramón Moreno y Joaquín López. Quienes fueron brutalmente asesinados  por  el Batallón  Atlacal  en las instalaciones de la Universidad Centroamérica José Simeón Cañas. A los soldados no les basto con matar a  los seis jesuitas, sino que de la misma manera terminaron con la vida de Elba, cocinera de los padres  y su hija Celina  de tan solo 15 años.
Este hecho  conmovió al mundo  y  muchos pedían que se castigara sin piedad  a los responsables  de esta masacre. Encontrando como culpables  a  nueve militares a los cuales  no fueron penados   porque la ley de amnistía los protegía y así dejaron  el caso en el olvido.

Después de  veintidós años de este múltiple  asesinato una organización no gubernamental española  indignada por  la clase de justicia que hay en El Salvador  ha pedido la extradición de dichos militares. Esta petición ha traído muchos comentarios poniendo entre dicho el tipo  de justicia del país más pequeño de Centroamérica.
Muchos  políticos salvadoreños  están en desacuerdo, ya que según ellos  al darle la extradición a  España estarían abriendo una herida del pasado que  ya estaba cerrada y de la misma manera la justicia  salvadoreña sería mal vista entre otros países.
Pero me pregunto  ¿Cómo  creen los políticos  y funcionarios  de gobierno  que podemos mejorar en el país  con una justicia tan manipulada?
Como hablan de expandir la paz entre los salvadoreños, cuando  dejamos casos de asesinatos impunes. El papa Juan Pablo II decía que no puede haber paz sin equidad, verdad, justicia y solidaridad.
El pasado 30 de agosto,  en el auditorio Ignacio Ellacuría de la UCA,  se llevó a cabo una conferencia sobre el proceso que ha seguido el caso jesuita, y la posición que ha tomado  del gobierno  ante ello.
Entre los exponentes  estaban  el ex–rector  José María Tojeira, Andreu Oliva, actual rector  y Benjamín Cuéllar director de Derechos Humanos (IDHUCA), quienes  dieron puntos de vista  muy interesantes.
El padre Tojeira decía que en una de las investigaciones se descubrió que días antes de la entrega voluntaria de los abnegados coroneles pasaron sus bienes a nombre de familiares cercanos. También nos habló de la demanda contra la Fuerza Armada que se dio en el 2000 y que ahora fue rechazada. Sin dejar atrás  los puntos de vista sobre la amnistía que ha sido como una excusa para que los gobiernos  se hagan del ojo pacho y así se retrase la resolución  sobre este caso.  Si ya pasaron veintidós años cuanto más se necesita para que se haga justicia.
Es  inaceptable  que el gobierno salvadoreño culpe a los parientes de los sacerdotes por no haber  procedido en el momento de los hechos. No sé porque se buscan culpables cuando ya se tienen.
Por otra parte  Andreu Oliva mencionó la mediocre participación  de la Corte Suprema de Justicia que solo localizó a los implicados y no procedió a más. Entonces de que nos sirve decir quienes fueron si no se le hace nada. ¿Por qué tiene miedo el gobierno  que se haga justicia en el caso de los jesuitas?   
También  Oliva explicó que la interpol dio alerta roja que significaba  la captura  y proceso de extradición de los militares, pero lamentablemente en nuestro país fue reconocida como amarilla por la cual la PNC no pudo proceder a dicho arresto. El gobierno no ha ayudado para que se resuelva esta problemática. El presidente Mauricio Funes se ha mostrado indiferente frente a lo que está sucediendo, acción que enoja e indigna a la UCA.
Y como última intervención  estaba la perspectiva  de Benjamín Cuéllar,  quien dice que mientras se gire base a intereses no se va llegar a una resolución y va quedar como hace 22 años cuando ocurrió el horroroso crimen   y que por la ley de amnistía  como excusa fue quedando en el olvido como si nada hubiese pasado. Cuéllar nos invita a reflexionar sobre lo que  está sucediendo. Él pone a Ellacuría como un ejemplo de promotor de justicia, pero lo triste es  que   los salvadoreños no hacemos nada para cambiar la impunidad y  la corrupción.
Casos como la muerte de los jesuitas y el cobarde asesinato de Monseñor Romero son sucesos que no podemos ocultar  y mucho menos dejar impune, no es justo para la memoria de estos hombres que arriesgaron su vida por buscar el bien común  de todo un pueblo. La muerte de cada uno de ellos debería de ser ejemplo para cambiar, pero sin dudad no lo es. 





"Hasta cuando seguiremos invadidos por un ambiente de corrupción e impunidad".

 fuentes consultadas


2 comentarios:

  1. Es lo que necesitamos realmente JUSTICIA... para poder tener un buen futuro hay que enmendar nuestro errores del pasado

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  2. una muy buena critica..!! que se haga justicia al fin!!

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